En este artículo se propone una
solución al llamado “problema del ladrillo entero”. Dicha solución consiste en
una demostración de que no existe un ortoedro tal que sus 12 aristas y sus 16
diagonales tengan todas dimensiones correspondientes a números enteros primos
entre sí, cuando éstos no son iguales.
El “problema
del ladrillo entero” consiste en encontrar las dimensiones enteras de un
ortoedro (incluidas las tres espaciales y las de todas sus diagonales), o bien
en demostrar que no existe un ortoedro en el que los segmentos (aristas y
diagonales) que unen dos vértices cualesquiera, contiguos o no, tienen todos
dimensiones correspondientes a números enteros.
Clifford
A. Pickover, en La maravilla de los números
(Biblioteca Desafíos Matemáticos, 2007; traducción de Wonders of Numbers), en las páginas 169 y 170, dice
textualmente:
El doctor Googol
y Mr. Clinton trataron
también el interesante problema general de hallar triángulos pitagóricos con
valores enteros de los lados. Una tarea relacionada pero endiabladamente más
difícil es la de explorar soluciones del “problema del ladrillo entero”, en el
que se debe encontrar las dimensiones de un ladrillo tal que la distancia entre
dos cualesquiera vértices sea un entero. Dicho de otro
modo, se han de hallar valores enteros para a, b y c (que representan las
longitudes de los lados del ladrillo) que produzcan valores enteros para las
diversas diagonales de cada lado: d, e y f. Además, la diagonal de 3 dimensiones
que se extienden a lo largo del ladrillo debe ser también un entero.
Esto significa que las siguientes
ecuaciones han de tener una solución en números enteros:
a2 + b2 =
d2
a2 + c2 =
e2
b2 + c2 =
f2
a2 + b2 +
c2 = g2
Fig. 1
No se ha encontrado ninguna solución,
aunque los matemáticos no han sido capaces de demostrar que no exista ninguna.
Se han hallado muchas con 1 lado no entero solamente.
Hasta aquí la cita de Pickover.
Partimos de las siguientes
definiciones:
Número par: todo número entero divisible por 2, incluido el 0. (O
también: todo número entero módulo 2 [mod2zp = 0]; todo z
múltiplo de 2 lo representamos por 2n.).
Número impar: todo número entero no divisible por 2. (O también: todo
número entero módulo 2 [mod2zi = 1]; todo z múltiplo de 2
más 1; lo representamos por 2n + 1.)
El conjunto Z de los números enteros tiene dos subconjuntos disjuntos
complementarios, Zi (números enteros
impares) y Zp (números enteros pares),
tales que Zi U Zp = Z, y Zi
∩ Zp = Ø; de tal modo que un
elemento z perteneciente al conjunto Z no puede pertenecer a los dos
subconjuntos Zi y Zp. Es, por definición, imposible que un elemento
de Z sea par e impar a la vez.
Ternas pitagóricas: son los conjuntos formados por tres números enteros
(h, c1, c2), tales que cumplen el teorema de Pitágoras:
h2 = c12 + c22, donde h
es la hipotenusa, y c1 y c2 los catetos de un triángulo
rectángulo.
Fig. 2
Cualquier
terna pitagórica (h, c1, c2) puede originar infinitas
ternas pitagóricas: si los tres términos los multiplicamos por un número natural
n, la terna resultante será a su vez una terna que también cumple el
teorema de Pitágoras:
n2 · h2 = n2 ·
c12 + n2 ·
c22;
n2 · h2 = n2 ·
(c12 + c22); y,
simplificando:
h2 = c12 +
c22.
Terna pitagórica original (TPO): la definimos como la terna
formada por los valores enteros de los tres lados de un triángulo rectángulo,
cuando los tres números son primos entre sí, es decir, si no tienen ningún
divisor común distinto del 1. A partir de
las definiciones anteriores, en un triángulo rectángulo, teniendo en cuenta la
posibilidad de que los lados sean pares o impares, se pueden dar los siguientes
casos:
Caso 1: hp, c1p, c2p
Caso 2: hi, c1p, c2p
Caso 3: hp, c1i,
c2p
Caso 4: hp, c1p,
c2i
Caso 5: hi, c1i,
c2i
Caso 6: hp, c1i,
c2i
Caso 7: hi, c1i, c2p
Caso 8: hi, c1p, c2i,
donde hp significa hipotenusa par; hi, hipotenusa impar; c1p, cateto uno
par; c1i, cateto uno impar; c2p, cateto dos par, y
c2i, cateto dos impar.
Caso 1
(hp, c1p,
c2p). El caso 1 no pertenece al
conjunto de las ternas pitagóricas originales, ya que al ser los tres lados
pares, no son primos entre sí, y al simplificar por 2 el número de veces
necesario llegaremos a uno de los siete casos restantes.
Caso 2
(hi, c1p,
c2p). Es imposible, ya que la
suma de dos pares no puede dar como resultado un impar: (2nh +
1)2 ≠ (2nc1)2 + (2nc2)2.
Es decir, la igualdad no se cumple para ningún valor entero de nh, nc1 y nc2.
Caso 3 (hp,
c1i, c2p). Es imposible, ya
que la suma de un par y un impar es siempre un impar.
Caso 4
(hp, c1p,
c2i). Es imposible, por la misma razón
que la apuntada en el caso 3.
Caso 5
(hi, c1i,
c2i). Es imposible, ya que: a) el
cuadrado de un impar es siempre un impar, y b) la suma de dos impares es siempre
un par.
Caso 6
(hp, c1i,
c2i). Tampoco es posible, ya que: a) el
cuadrado de un par es siempre múltiplo de 4, mientras que b) la suma de los
cuadrados de dos impares es siempre un múltiplo de 2; y, por tanto, c) al
simplificar la igualdad por 2, resultaría que un par es igual a un impar. Lo
cual es absurdo.
Caso 7
(hi, c1i,
c2p). Este caso sí es posible: la suma
de un impar y un par es siempre un impar.
Caso 8 (hi,
c1p, c2i). Este caso,
similar al anterior, también es posible.
En todo triángulo rectángulo en el que
las dimensiones de sus lados correspondan a números enteros y primos entre sí,
la hipotenusa ha de ser un número impar y los catetos han de ser uno impar y el
otro par. O, dicho de otra manera, en toda terna pitagórica original la
hipotenusa es un número impar, y los catetos, si uno es par, el otro es
impar.
No existe un ortoedro tal que sus 12 aristas y sus 16
diagonales tengan todas dimensiones correspondientes a números enteros primos
entre sí, cuando éstos no son iguales.
Sea el ortoedro de la figura 3, formado por 12 aristas y 16
diagonales:
12 aristas:
AD = BC = FG =
EH.
AB = DC = EF =
HG.
AH = BG = FC =
ED.
16
diagonales: Cuatro
internas o espaciales: AF = BE = DG = CH. Doce
correspondientes dos a dos a cada una de las caras del ortoedro: AC = DB = EG =
FH; AG = BH = DF = EC; AE = DH = CG = FB.
Fig. 3
En virtud de la Conclusión anterior, todas las diagonales del
ortoedro, si son números enteros, tendrán que ser impares al ser hipotenusas de
un triángulo rectángulo.
Tomemos, por ejemplo, el vértice D y los
tres triángulos formados por las aristas que intersectan en D y las tres diagonales opuestas a este punto
(CA, CE y AE); es decir, los triángulos: DCA, DCE y DAE. Pueden ocurrir dos
casos:
Caso 1. Que la
arista AD sea un número entero par. Esto implica, en virtud de la Conclusión,
que tanto la arista DC como la arista DE deberán ser números enteros impares.
Ahora bien, también en virtud de la Conclusión, resulta que DC y DE no pueden
ser los dos impares, ya que al ser los catetos del triángulo rectángulo DCE, uno
habrá de ser par y el otro impar. Lo cual es contradictorio.
Caso 2. Que la
arista AD sea un número entero impar. Esto implica que tanto la arista DC como
DE deberán ser números enteros pares. Ahora bien, DC y DE no pueden ser los dos
pares, puesto que al ser los catetos del triángulo rectángulo DCE, uno habrá de
ser par y el otro impar. Lo cual es igualmente contradictorio.
Y lo mismo se cumple para los siete vértices
restantes.
En conclusión:
no existe un ortoedro tal que sus 12 aristas y sus 16 diagonales tengan todas
dimensiones correspondientes a números enteros primos entre sí, cuando éstos no
son iguales.